Las Armas de la Crítica

“Es cierto que el arma de la crítica no puede sustituir a la crítica de las armas, que el poder material tiene que derrocarse con el poder material, pero también la teoría se convierte en poder material tan pronto como se apodera de las masas”. En torno a la Crítica de la Filosofía del Derecho – K.Marx

Debate con la Juventud Guevarista

Sobre estrategia y táctica en el movimiento estudiantil

 

Juan Valenzuela

 

La estrategia gubernamental en relación al movimiento estudiantil -estrategia cuyo objetivo fundamental es diluir a éste en cuanto actor político opuesto al régimen, por medio de la usurpación y distorsión de sus demandas-, está en pleno despliegue.

¿Conseguirá su propósito? El escenario es sumamente fluido. Si en un primer momento, los dirigentes del movimiento estudiantil mordieron el anzuelo, asistiendo a la reunión convocada por Eyzaguirre el 10 de abril y le otorgaron una tregua al gobierno,hoy, el escenario aparece más complejo para los objetivos gubernamentales. Aunque la administración de Bachelet mantiene la iniciativa en la implementación de las reformas y no se ha desatado la lucha, el 8 de mayo expresó una disposición a movilización. Una inquietud comienza a recorrer a la juventud estudiantil ahora que el gobierno pasa a la acción con las reformas.

Si luego del 10 de abril, era factible producir a ilusión de que por medio de mecanismos consensuales, el gobierno y el movimiento estudiantil elaborarían las reformas educativas; hoy en día, esa ilusión parece resquebrajarse. Esto se expresadistorsionadamente en la superestructura de a CONFECH. El gobierno bacheletista ha removido el tablero político, se han producido desplazamientos y disputas por espacios antes hegemonizados por otras corrientes. Los medios de prensa de los empresarios comentan esto. La Segunda, lo expresó en un reportaje del 24 de mayo: “al menos 19 de las 45 federaciones de estudiantes que están agrupadas en la Confech defienden posiciones que dejan incluso a sectores del PC como moderados. Largos debates, sin que se dé paso a votaciones, y la invitación de grupos externos, enrarecen los plenarios.” Si hasta ahora la derecha y sus medios de prensa ponían el acento de su preocupación en la actuación gubernamental y en sus reformas que vienen tildando de “refundacionales”, hoy, agregan un nuevo elemento a su preocupación: el ala izquierda de la CONFECH.

Para el gobierno, tampoco ha pasado desapercibida la existencia de la “ultra”. Jaime Eyzaguirre lo expresó el pasado domingo en Tolerancia Cero. Tildó de infantilismo la actitud de oponerse por izquierda a la reforma y señaló que tanto esto como la oposición derechista denotaban una ideologización distorsionante.

De ese modo se expresa el temor a ser confrontados por el movimiento estudiantil, que -desde el 2011- viene ganando en experiencias, que ha hecho una importante gimnasia en la lucha de clases y que mira con inquietud y desconfianza la serie de reformas educativas bacheletistas. El movimiento estudiantil todavía no da ese paso a la confrontación. En su seno conviven tanto quienes confían en el gobierno o al menos guardan ciertas expectativas en relación a él; como quienes desconfían activamente y vienen intentando detonar movilizaciones. El 8 de mayo lo mostró. Esto se expresa, aun con elementos de distorsión, en la dirección de la CONFECH. Existen al menos tres bloques: en minoría, los sectores asociados a la Nueva Mayoría; el “bloque de conducción” (IA,  NAU, FEL, UNE), que es hegemónico y tiene a las principales figuras del movimiento; y el bloque de la “ultra” en el que participan organizaciones como el SOMOS USACH o la Juventud Guevarista, bloque que chocó recientemente con Naschla Aburman.

 

La táctica de la Juventud Guevarista

Como parte de este bloque, la Juventud Guevarista intenta darle coherencia a su política. El documento Táctica de Lucha para el Movimiento Estudiantil, elaborado recientemente, desarrolla la siguiente caracterización: “las demandas históricas del movimiento estudiantil solamente

son cooptadas por el bloque en el poder para el proyecto histórico de la burguesía en la medida

que son tergiversadas, alteradas en la esencia de su contenido, disminuidas, acotadas, y además

en la medida que son fragmentadas y aisladas unas de otras. Si las reivindicaciones que

venimos luchando los estudiantes desde hace más de una década son hoy levantadas y

posicionadas en su radicalidad (es decir, en la verdadera raíz de la demanda), y

también son peleadas de manera unitaria, integradas, todas juntas por medio de una

plataforma de lucha, el sistema de educación se transformaría brusca y

profundamente, el modelo de dominación se fisuraría al menos en cuanto al control

clasista de la educación por parte del bloque dominante y, lo más importante, el

gobierno y el bloque en el poder se verían fuertemente lesionados al continuar desgastándose su hegemonía sobre la sociedad civil.”

Este análisis, los sitúa como ala izquierda en la CONFECH, en cuanto concibe la contradicción que existe entre el régimen político -que denominan modelo de dominación- y las demandas del movimiento estudiantil. Contrasta con los análisis que conciben la posibilidad de conquistar al interior del régimen las demandas, análisis que sustentan la política de la llamada bancada estudiantil (PC, RD, IA), o con las lecturas de organizaciones que se ubican “queriendo contribuir” al debate con una propuesta de proyecto educativo. Existe una contradicción, un choque de intereses. Por ello, la Juventud Guevarista sienta una posición política: “Frente al intento de capturar las reivindicaciones del Movimiento Estudiantil por parte de la Nueva Mayoría con el objetivo de recomponer la legitimidad de un régimen político desgastado y, asimismo, ante la opción que han asumido las organizaciones que realmente conducen la política de la CONFECH (UNE, FEL e IA), de construir un “proyecto

educativo” posible de pelear a través de la “bancada estudiantil”, nosotros oponemos la lucha directa, radical y confrontacional al gobierno de la Nueva Mayoría en función de nuestras demandas históricas constituidas como pilares intransables.” Por ello, esta organización propone puntos intransables que deberían transformarse en una nueva plataforma de la CONFECH: gratuidad y estatización; libertad de acceso (con la eliminación de pruebas como la PSU); democratización y co-gobierno y fin a la subcontratación.

Todo esto los sitúa a la izquierda en la CONFECH. La Agrupación Combativa y Revolucionaria y el Partido de Trabajadores Revolucionarios comparten la visión según la cual la obtención integral de las demandas del movimiento estudiantil será posible por medio de un combate serio contra el gobierno y que es necesario asumir una plataforma con tales puntos (piso mínimo). Impulsar en común estos puntos que contribuyen a desarrollar al movimiento estudiantil como un actor político y social revulsivo para el dominio burgués, es una necesidad. Hay que derrotar cualquier intento de cooptación por parte del gobierno al movimiento estudiantil.

Sin embargo, la Juventud Guevarista, aun planteando esta visión acertada, mantiene una matriz de pensamiento estratégico que la imposibilita de desarrollar esta lucha hasta sus últimas consecuencias (lo que no excluye que podamos coincidir en el camino). Continuando con su caracterización de la crisis educativa, según la cual la resolución de las demandas estudiantiles, implicaría que “el gobierno y el bloque en el poder se verían fuertemente lesionados al continuar desgastándose su hegemonía sobre la sociedad civil.”, la Juventud Guevarista señala que “esto no ocurrirá en el corto ni el mediano plazo, esa es la proyección de la lucha que en este momento debemos desplegar.”

En esta afirmación, aparentemente secundaria en el documento, se esconde toda una concepción estratégica. La Juventud Guevarista, al indicar que “esto no ocurrirá ni en el corto ni en el mediano plazo”, realiza un pronóstico. ¿Cómo se puede sostener ese pronóstico? ¿Cómo se puede sostener, de antemano, que una lucha no se ganará ni en el corto ni en el mediano plazo? Esta afirmación que pretende ser “realista” es especialmente errónea cuando el más interesado en señalar que los cambios en educación son de largo aliento es el gobierno. La Juventud Guevarista, con esta concepción que no es realista sino adaptada a las circunstancias, no aspira a enfrentar ese sentido común que produce el gobierno y que actúa como un factor que mantiene a la expectativa al movimiento estudiantil. Esto explica que ni la Juventud Guevarista, ni el “bloque ultra” en el CONFECH, hasta ahora, hayan roto con el modo consensual de actuar, por medio de “síntesis” que esconden las diferencias políticas, y que permiten que la Nueva Mayoría mantenga sus pies puestos en este organismo y controlado al movimiento estudiantil. Por ello, si bien realizan un análisis general correcto según el cual nada obtendremos sin lucha, y defienden puntos programáticos correctos, no terminan de transformarse en una alternativa real de combate para el movimiento estudiantil. Una alternativa de combate implicaría empujar la escisión con los representantes de la Nueva Mayoría y sus lugartenientes de izquierda, y unificar al movimiento estudiantil tras su sector más combativo y en alianza con la clase trabajadora. Esto implica iniciar una batalla en el CONFECH, por aislar a la Nueva Mayoría y a los vacilantes que hoy dirigen, expresar las posiciones en bloque por medio de votaciones y no documentos de “síntesis” que son consensos que posponen indefinidamente una discusión seria respecto a las proyecciones del movimiento estudiantil. Implica impulsar desde las bases un plan de lucha -que sea creciente- con puntos mínimos claros y la democracia directa en el movimiento estudiantil, para acabar con las decisiones burocráticas tomadas entre cuatro muros por los representantes.

Pero la propuesta de la Juventud Guevarista es otra:

 

“No se trata simplemente de agitar la lucha e impulsar la movilización radical si es que esta lucha no es conducida concientemente por los elementos revolucionarios, obteniendo como producto de la lucha misma una materialización de la fuerza.

Dentro de la táctica, el medio que proponemos para canalizar la lucha reivindicativa

que hemos explicado arriba es constituir una Comisión de Actores de la Educación. Tres

o cuatro representantes directos de diferentes sectores de la educación, constituidos en una

comisión paritaria. Igual número para el gobierno (MINEDUC), para el CRUCH, el Colegio

de Profesores, la CONFECH y los Secundarios.

Esta Comisión debiera constituirse en el corto plazo y podría, si es que logramos

hegemonizar las posiciones revolucionarias, catalizar o acelerar la lucha de masas, es decir,

que no funcione ni antes ni después de un proceso de movilización sino que necesariamente

opere de la mano, a la par con un ascenso de la lucha. Esta Comisión en los hechos operará

con un carácter político porque las discusiones circularían en torno a las orientaciones

políticas generales de la reforma, y no así en torno a su aplicabilidad técnica. Al hablar

de orientaciones políticas generales, los representantes estudiantiles tienen que defender

con fuerza los pisos mínimos establecidos por el movimiento estudiantil (las demandas

intransables, que son al menos las que expresamos arriba), sin cuyo cumplimiento los

estudiantes no deponemos la movilización. De alguna manera, como nos anticipamos a una

negativa de parte de los representantes del bloque en el poder a cumplir con nuestras

demandas, podemos instalar el que su incumplimiento (de lo que hemos fijado como pisos

mínimos) signifique que rompemos la mesa y salimos a la calle, otra vez, con mayor fuerzas y

elevando los niveles de protesta. Por esta razón es que podríamos utilizar esta instancia

orgánica como un catalizador de la movilización radical.”

 

La Juventud Guevarista, así como planteó que en el corto o mediano plazo no es posible para el movimiento estudiantil obtener sus demandas, indica que sí es posible en el corto plazo formar esta comisión. Esta comisión, que de constituirse sería completamente burocrática con tal cantidad de representantes; desde el punto de vista de la lucha del movimiento estudiantil, no serviría para realizar sus demandas, aunque sí para catalizar la movilización radical. ¿Hasta cuándo hay que acumular fuerzas para la Juventud Guevarista? Parece que la misma confrontación y victoria que enuncian, queda indefinidamente diferida hacia un futuro nebuloso. Porque en esa mesa, se parte de que será imposible doblegar la voluntad del bloque dominante.

En vez de especular sobre los plazos cortos, medianos o largos, como si tales pronósticos se pudiesen establecer a priori, la necesidad hoy es elaborar un plan de lucha real, que articule lo local y lo nacional, y que combine los métodos del movimiento estudiantil y la unidad con los trabajadores, con el objetivo de preparar las condiciones para doblegar la voluntad del gobierno y los empresarios de la educación, derribando la herencia pinochetista en este ámbito.

En este camino hay que combatir todas las instituciones a través de la cuales el modelo empresa de universidad de conserva a sí mismo. La Juventud Guevarista se equivoca cuando defiende a los guardias en la USACH e invita a un guardia a exponer como si fuese trabajador. Los guardias cumplen un rol de vigilancia en el espacio universitario y por sus relaciones sociales y formación son ajenos a los mismos trabajadores de las universidades y al movimiento estudiantil. Son los encargados de que todo aquél que no quedó en la universidad, no pueda transitar libremente en ella. En la USACH, por esta vía, se subordinan al “sentido común” a favor de los guardias que vienen impulsando organizaciones como el SOMOS USACH desde la Federación.

Su visión estratégica según la cual la gratuidad no se obtendrá ni en el corto ni en el mediano plazo, también es coherente con el balance que hacen de los últimos años:

 

“Luego del 2011 se fue desarrollando un proceso de reflujo en el movimiento. El desgaste fue gatillado principalmente por las extenuantes jornadas de paralización y toma que se vivieron en universidades y liceos, además de no conseguir “algo concreto” en torno a la demanda principal, la Educación Gratuita, lo que abrió una fase de disminución del ánimo de las masas caracterizada por el letargo y la desorientación. Acompañando esta situación, la conducción del movimiento estudiantil durante el 2012 y 2013 estuvo claramente en manos de la socialdemocracia y el reformismo, representados por la naciente alianza Izquierda Autónoma, Unión Nacional Estudiantil (UNE, fundada a fines de 2011) y FEL.”

 

Esta formulación es especialmente peligrosa. Se dice que principalmente el desgaste se produjo por las extenuantes jornadas de paralización y toma y por no conseguir algo concreto en relación a la demanda de gratuidad. Lo que no se responde es por qué esas jornadas de paro y toma derivaron en un desgaste, en el letargo y la desorientación y no en una victoria. Porque abrir esa discusión implicaría, por ejemplo, analizar el rol que las corrientes de izquierda cumplieron el año pasado en relación a la política del tomazo. Política que impulsamos desde el PTR y la ACR,  pero que daba cuenta de una tendencia de la realidad, con decenas y decenas de colegios y universidades que empezaban a ser ocupados por sus estudiantes. Muchas de estas corrientes, entre ellas la Juventud Guevarista, se opusieron a luchar por el tomazo. Argumentos que escuchábamos por esos días: las tomas no sirven, son desgastantes. La Juventud Guevarista termina haciendo un balance en el que la principal causa del reflujo es la lucha, la paralización y las tomas.

 

*******

 

Evidentemente si el bloque NAU-UNE-FEL-IA mantiene su hegemonía al interior de la CONFECH, la Nueva Mayoría, a su vez, contará con mayores márgenes de maniobra en ésta, dadas las constantes vacilaciones del “bloque de conducción” -tironeado por todos: por Eyzaguirre, por la Nueva Mayoría, por la “ultra”, por las calles. Esto implicará que las demandas estudiantiles se irán posponiendo. ¿Pero qué garantiza que este bloque conservará su hegemonía? ¿Se puede tener la certeza de ello?

No se puede. La actual fluidez de la situación política plantea la probabilidad de giros abruptos en el escenario. Aun estamos en las preliminares de la lucha, pero una inquietud comienza a recorrer los colegios, como lo hemos observado en las recientes tomas en el centro de Santiago. La implementación de reformas por parte del gobierno contribuye, contradictoriamente, a la politización de sectores más amplios. Todavía con discreción, el gobierno comienza a ensayar pequeños golpes represivos, montajes, desalojos y un discurso contra las tomas. Es al menos, una probabilidad que se detonen procesos mayores de la lucha de clases con protagonismo de la juventud estudiantil en este escenario atravesado por tensiones. De desplegarse una dinámica así, se producirá la escisión entre quienes son agentes del gobierno en el seno del movimiento estudiantil y quiénes quieren combatirlo para conquistar nuestras demandas. Los sectores vacilantes se escindirán. Este escenario es, al menos, probable.

Por ello es necesario comenzar a organizar un bloque combativo en el movimiento estudiantil, que se prepare para estos giros y pueda actuar con fuerza en escenarios de lucha. Un bloque que aspire a desplazar a los dirigentes ligados con el gobierno de las filas del movimiento estudiantil y a derrotar  y a los empresarios y a no dejar piedra sobre piedra de la educación pinochetista. La Agrupación Combativa y Revolucionaria pelea por esta perspectiva.

 

1 de junio de 2014

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Esta entrada fue publicada en 15 julio, 2014 por .
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